A lo largo de las ocho presentaciones, Bad Bunny ofreció un espectáculo de casi tres horas que combinó música, narrativa y referencias culturales. La puesta en escena se articuló en dos escenarios, con un recorrido que llevó al artista del escenario principal a “La Casita”, un espacio inspirado en Puerto Rico, antes de regresar para el cierre del show, lo que permitió una conexión constante con el público en todo el estadio. Visuales envolventes y pirotecnia acompañaron la experiencia, dando forma a un espectáculo tan imponente como cercano.
Los conciertos en la Ciudad de México arrancaron con un video introductorio creado especialmente para el país, en el que un joven y una joven intercambian diálogos atravesados por el lenguaje local antes de mencionar una llamada a Bad Bunny e ir dando paso, de forma gradual, a los primeros versos de “La Mudanza”. Ese momento marcó la entrada de Benito al escenario ante una ovación del público. Tras absorber la energía del estadio, se dirigió a los asistentes con la frase: “Un aplauso pa’ mami y papi porque en verdá rompieron,” dando inicio a una noche cargada de emoción. Estos instantes, junto con el recorrido sonoro entre reggaetón, salsa, plena y otros ritmos, evidenciaron la capacidad de la gira para reunir a audiencias diversas en los escenarios más grandes del mundo. Con invitados especiales como Feid, Grupo Frontera, Julieta Venegas, Natanael Cano y J Balvin, los conciertos sumaron momentos memorables y únicos que se convirtieron en algunos de los más destacados de la serie de conciertos en la Ciudad de México. La combinación de géneros y generaciones afirmó a Bad Bunny como un referente entre culturas, escenas y sonidos, elevando las presentaciones más allá del formato tradicional y transformándolas en auténticos momentos culturales.
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